lunes, 18 de mayo de 2009

ARTURO JAURETCHE Y FORJA

por Juan José Hernández Arregui
(del libro "La formación de la conciencia nacional")

Arturo Jauretche por la rama paterna descendiente de vascos que vinieron a la Argentina en 1854, y por la materna de antepasados afincados en el país por la misma época, transcurrió su infancia en la provincia de Buenos Aires.

El estilo fresco, espontáneo y campechano de sus escritos, le viene de esa niñez y adolescencia en el campo bonaerense. Cursó estudios universitarios, y aprendió sin sistema, en los libros y en la calle.

Realizó en Buenos Aires diversas tareas y unió la característica rapidez mental del porteño con aquellas aferradas raíces provincianas, que impregnan sus escritos de una gracia sencilla e inconfundible.

Es uno de los periodistas polémicos argentinos más eficaces, dotado de una intuición certera para comprender los problemas y organizarlos en la idea central que ha ocupado su vida: el país argentino.

Su acción política, literaria y humana, cubre con su personalidad abundosa, la literatura de FORJA, y le da esa tónica profundamente nacional que ubica al movimiento en un lugar único dentro de las ideas políticas en la Argentina. Desde el punto de vista popular, FORJA fue Arturo Jauretche, creador de slogans y propulsor de tumultos juveniles. A él se deben vocablos incorporados al pensar nacional directo como "cipayos", "vendepatrias", "el estatuto legal del coloniaje", etc.

Como en todo grupo, ya en los comienzos, he perfilaron en FORJA dos tendencias. Una integrada por hombres jóvenes, con aspiraciones políticas, en su mayoría universitarios y con cierta inclinación a las peñas literarias, encabezada por Luis Dellepiane. La otra, con un objetivo definido de acción proselitista popular, y empeñada en el esclarecimiento doctrinario del programa del radicalismo, y en la proyección a las masas de ese esclarecimiento nacional, representada por Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.

En los alrededores de 1940 se produjo una escisión entre quienes eran partidarios do la separación de la UCR y quienes deseaban encuadrar la lucha dentro del seno del partido. A raíz de esta escisión, se separaron de FORJA, entre otros, Gabriel del Mazo y Luis Dellepiane. Quedó, desde entonces, al frente de FORJA Arturo Jauretche.

(...) FORJA cuyo significado es Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, ya en la sigla descubre sus orígenes.
Fue un movimiento ideológico surgido de la crisis de la UCR, acelerada a raíz de la muerte de Hipólito Yrigoyen, un intento de recuperar el partido para las ideas que el caudillo había puesto en marcha en su larga carrera de conductor. El nombre del movimiento se inspira en una frase de Yrigoyen: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba”.

Los rasgos tipificadores del movimiento son los siguientes: 1°) Un retorno a la doctrina nacionalista aunque vacilante de Yrigoyen, filiada en el orden de las conexiones históricas, a las antiguas tradiciones federalistas del país anteriores a 1852. 2°) Retoma en su contenido originario los postulados ideológicos de la Reforma Universitaria de 1918. 3°) Su pensamiento no muestra influencias europeas. Es enteramente argentino por su enraizamiento con el doctrinarismo de Yrigoyen, e hispanoamericano bajo la influencia de Manuel Ugarte y Raúl Haya de la Torre y el aprismo peruano. 4°) Sostiene la tesis de la revolución hispanoamericana en general y argentina en particular asentada en las masas populares. 5°) Es un movimiento ideológico de la clase media universitaria de Buenos Aires, en sus capas menos acomodadas, con posteriores ramificaciones en el interior del país. 6°) En su posición antiimperialista enfrenta tanto a Gran Bretaña como a EE.UU. en un doble enfoque nacional y latinoamericano.

FORJA surgió después de la revolución radical fracasada de Paso de los Libres, comandada por el Coronel Roberto Bosch que contaba con la adhesión cíe diversos efectivos militares. Marcelo T. de Alvear coartó el crecimiento de la conspiración en nombre de la pacificación nacional. Esta posición de Alvear coincidía con el plan británico que exigía la legalidad del radicalismo y su conversión en “partido del orden”.

(...) FORJA planteó, por primera vez en la Argentina, la cuestión del imperialismo británico en sus implicancias nacionales. Esta tarea se desarrolló en tres frentes: 1°) Como lucha interna dentro de la UCR corrompida por sus trenzas políticas y la insolvencia de los dirigentes. 2°) En las tribunas callejeras mediante una acción proselitista áspera y electrizada, en medio de la indiferencia desalentadora al principio de la opinión pública, y finalmente, del creciente apoyo de un público político independiente que rodeaba las tribunas de la agrupación. 3°) Mediante libros y folletos, volantes y “slogans” de enérgica connotación argentina.

El estado general de la opinión pública, extraviadas y cernidas las clases media y obrera por la pobreza, desmoralizadas por el fraude no era favorable a la labor ideológica. En los primeros tiempos, FORJA fue una campana sin badajo.

A fin de no perder la fe en la cruzada que habían emprendido, sus oradores se juramentaron para hablar aunque nadie escuchase las arengas.

(...) FORJA (nació) como un desprendimiento de la crisis en profundidad del radicalismo. Sus partidarios se reunían en sótanos, como una secta. Dictaban conferencias, practicaban un proselitismo individual infatigable, estudiaban la realidad económica, buscaban un empalme con el pasado histórico distorsionado por la clase dirigente.

Y estos hombres, en medio de la agitación callejera y la bofetada, de la incomprensión, del odio, el silencio o la indiferencia de los más, planteaban en un momento crucial de la vida pública argentina, la antítesis oligarquía-pueblo. Lo hacían, se ha dicho, en forma abstracta. Pero estaban en la clave ideológica de la historia nacional. Coloniaje o emancipación.

Quisieron llegar al pueblo. No lo lograron por vía directa. Pero rajaron esquemas históricos inertes, grandes mentiras consagradas, próceres de mármol. Las esquinas escucharon esa voz de la patria angustiada. Ultimo punto del radicalismo vencido, postrer intento de una reconstrucción del yrigoyenismo sobre bases argentinas.

(...) FORJA, como una voz en el desierto, clamaba contra el “electoralismo radical” y “el fascismo criollo que levanta la bandera de la Nación para facilitar la penetración imperialista que le ha dado origen y le fija rumbo... La Argentina y los países indoamericanos, sólo por la acción de los pueblos conquistarán la emancipación económica...”

Estas eran las ideas que difundía FORJA mediante cartelones, volantes financiados por argentinos abnegados, y fijados en las madrugadas nocturnas e invernales de una ciudad sin fe, por jóvenes patriotas con un solo traje y un solo país en el corazón.