domingo, 11 de abril de 2010

1962: FRAMINI GOBERNADOR

Vandor, John William Cooke, Perón y Framini.

Hacia 1962, el secretario general de la Asociación Obrera Textil, Andrés Framini, fue sorprendido por una directiva de su jefe político, Juan Domingo Perón: debería ser su acompañante en la fórmula electoral para la provincia de Buenos Aires, pero como candidato a gobernador y llevando al líder exiliado como vice.

Como se sabe, el nombre de Perón fue reemplazado por el de Marcos Anglada y la fórmula definitiva, con la boleta de Unión Popular, ganó las elecciones con más de 1.170.000 votos, desatando una crisis que obligó al presidente de la Nación, Arturo Frondizi a anular los comicios. Framini nunca pudo asumir y el jaqueado mandatario fue derrocado poco tiempo después.

El episodio dejó varios interrogantes. Especialmente, en lo que respecta a las verdaderas intenciones de Perón y de quien, por entonces, se constituía en una sólida alternativa de poder político dentro del peronismo: el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor.

A fin de contribuir a la discusión historiográfica, ofrecemos tres visiones no del todo coincidentes de aquel proceso político: la del escritor Roberto Carri; la del propio Perón (en una carta a Alberto Iturbe, publicada por Roberto Baschetti) y parte de un reportaje de Nelson Domínguez al dirigente lucifuercista Juan José Taccone.


Sindicalismo y peronismo en 1962
Por Roberto Carri


El peronismo político se prepara para las elecciones de 1962 y Frondizi lo despide a (Alvaro) Alsogaray para reconstruir su imagen electoral. Los sindicalistas apoyan las elecciones porque son un buen medio para negociar poder y posiciones, mucho menos peligroso que el terrorismo.

El proceso electoral que culmina el 18 de marzo de 1962, además de demostrar la eficacia de la maquinaria sindical, señala la importancia de la definición política del sindicalismo. Sindicatos y peronismo son sinónimos en esa época. Los sindicatos son el único aparato organizativo de masas que tiene el movimiento después que el ejército destruyera las organizaciones clandestinas de base.

La campaña electoral permite al pueblo expresar masivamente su voluntad de "poder popular" y reclamar el retorno de Perón a la Argentina. La candidatura de Perón - Framini en la provincia de Buenos Aires —no obstante el veto a Perón y su reemplazo por Anglada— simboliza toda la campaña. El aparato sindical del peronismo garantiza el triunfo en las urnas y, en parte, las movilizaciones preelectorales del cinturón industrial; pero es una garantía tramposa: al mismo tiempo, desarma al pueblo de argumentos organizativos que hubieran permitido, por lo menos, pelear en defensa de los resultados de la elección.

La anulación de las elecciones por Frondizi y su posterior derrocamiento cierran las fantasías integracionistas de muchos. El vandorismo y su estrategia de presión hasta ciertos límites, se convierte en la estrategia del sindicalismo y, por el momento, del movimiento peronista. No obstante esa “garantía”, el régimen no soporta la presencia de las masas y comprende la debilidad de los dirigentes locales del peronismo. La táctica de Perón durante 1962 y 1963 continúa orientada a defender la unidad del movimiento.

Carta a Alberto Iturbe
Por Juan D. Perón


Madrid, 17 de enero de 1962.

Mi querido amigo:

Como a usted le consta, había deseado permanecer ajeno al problema de las candidaturas de la Provincia de Buenos Aires, pero han sido tantas las gestiones que se han realizado ante mí, ya acá personalmente como por carta, que han terminado por comprometer mi opinión sin que yo mismo me haya dado cuenta. En efecto, los viajeros emisarios, "informados", periodistas, y toda la gama de la fauna que se mueve, con interés o sin él, detrás de las candidaturas, me han hecho decir tantas cosas que ni siquiera se me han ocurrido pensar, que considero necesario que les haga llegar mi pensamiento y mi palabra al respecto a fin de que ustedes no sean engañados como parece ocurrir con todos los demás.

Como según mi información, todas las candidaturas del Frente Justicialista que se han estado agitando hasta ahora, llevaban como segundo término al compañero Andrés Framini, se me ocurrió hace tiempo hacerle decir que se hiciera un viaje por España sabiendo que Framini ni quería saber nada de ser candidato a nada, lo que se explica por su natural desinterés personal y su función sindical. Sin embargo, su predicamento personal en el Movimiento, ha movido a todos los que se candidatean a proponerlo en segundo término, porque siendo la Provincia de Buenos Aires y, especialmente el cinturón del Gran Buenos Aires, sectores obreros, sabían que Framini arrastraría allí inmensa cantidad de votos. En otras palabras, Framini era "el caballo y el otro el jinete".

En mi concepto, en las elecciones de Buenos Aires, no interesan los candidatos sino el Movimiento y cada peronista debe pensar que de ello se infiere la necesidad de llevar una fórmula que, no siendo resistida por nadie, permita acopiar el mayor número de votos que se sumen a los que el Peronismo asegura por sí. Ninguno de los candidatos reúne tales condiciones en la medida que las reúne Framini. En consecuencia, nada parece tan natural como que la fórmula esté encabezada por este compañero, llevando en segundo término a uno de los tantos candidatos que se mencionan.

Las organizaciones obreras que tan decisivas son en esta situación han observado a algunos de los candidatos posibles de la línea política por carecer de predicamento en algunos casos y por tener franca oposición en otros. En tales condiciones, no es aconsejable insistir en ellos, menos aún cuando la decisión puede estar dependiendo de la voluntad obrera de votarlos. Por otra parte, las organizaciones sindicales peronistas saben que Framini es el mejor candidato en la emergencia y consideran injusto que este compañero sea relegado.

Yo no creo que en la Provincia de Buenos Aires se le permita la concurrencia al Justicialismo y estoy persuadido que el "gobierno" sólo permitirá la concurrencia peronista en el caso de que esté convencido que ha de perder las elecciones o en el caso que el candidato peronista esté de antemano "acomodado" con el "gobierno". Lo más probable es que se nos tenga en la incertidumbre hasta el último día y se aproveche esta situación para dividirnos y descomponernos, como se lo ha hecho en Santa Fe, contando con la colaboración de algunos dirigentes peronistas.

Si el "gobierno" vetara la candidatura de Framini enfrentaría el repudio de toda la clase trabajadora que, por sentido clasista, debe apoyarla. Yo estoy seguro que si tenemos en Buenos Aires alguna probabilidad de ganar la elección será solamente con esta candidatura y, por lo tanto, considero que el "gobierno" no la ha de permitir para lo que ha de recurrir a cualquier expediente lícito o ilícito, que es lo que más nos conviene a nosotros. Si, en caso contrario, la permite, estaremos en las mejores condiciones de hacer una buena elección.

Si realmente los compañeros que encabezaban fórmulas tienen interés en el triunfo del Movimiento Peronista no tengo la menor duda que no han de tener inconvenientes para figurar en segundo término en lugar del primero. Si no es así, habrán demostrado que sólo los guía el interés personal y no la buena marcha del Movimiento. Esta es una hora de renunciamiento y no de intereses mezquinos porque la suerte del Peronismo está comprometida.

Venciendo los escrúpulos del compañero Framini lo he convencido para que acepte ser candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires y él se ha comprometido a hacer lo que yo disponga al respecto. En ese concepto le he indicado la necesidad de que así sea. Ha conversado largamente conmigo y él le podrá completar todo lo referente a este asunto, tanto para el caso de que se pueda concurrir como para el de ser vetado por el "gobierno" o no poder concurrir en ninguna forma en la forma prevista, el también le informará sobre lo que se refiere a los fondos necesarios para la campaña. Le ruego que salude a todos los compañeros.

Un gran abrazo
Juan Perón

Segundas intenciones
Por Juan José Taccone


— ¿Qué sentido tenía la candidatura de Perón?

— La intención de Perón era no ir a las elecciones. Él pensaba que la caída de Frondizi podía traer serios problemas. El movimiento obrero estaba convencido, en cambio, que la caída de Frondizi ya no tenía importancia y que, por otra parte, era muy difícil mantenerlo en el Gobierno. Perón no estaba persuadido de eso. Había recibido a algunas delegaciones de Frondizi y dentro del movimiento tenía también sus presiones. Cuando Perón lanza su candidatura como gobernador de Buenos Aires, fue para buscar el voto en blanco. Es decir, primero el veto a la fórmula y luego, como reacción, el voto en blanco, con lo que Frondizi estaría salvado.

— En otras palabras, Taccone, la fórmula Perón-Framini tenía por objeto buscar la proscripción del peronismo para justificar el voto en blanco, que era lo que necesitaba Frondizi. Sin embargo, la fórmula Perón - Framini no se concretó. Todo lo contrario, el peronismo fue a las elecciones con la fórmula Framini - Anglada, y su triunfo fue la antesala del derrocamiento de Frondizi. ¿Cómo fue que Perón desistió de su plan inicial?

— Como le dije antes, Domínguez, el movimiento obrero estaba convencido que era muy difícil mantenerlo a Frondizi y que, por otro lado, su caída ya no tenía importancia. Para conversar con Perón sobre este asunto viajó a Madrid una delegación de las 62 Organizaciones. La integraban Augusto Vandor, Francisco Prado y otros compañeros. Estuvieron una semana en Madrid. Al principio Perón no quería saber nada, pero los compañeros le hicieron ver que con Frondizi no había salida posible y que había que buscar otra solución. Los sindicalistas aceptaban el punto de vista de Perón, en el sentido de que la situación futura se abría a grandes interrogantes.

Con respecto a las conversaciones con algunos militares y sus afirmaciones de que se iba a mantener una línea de unión con las organizaciones sindicales y el movimiento popular. Perón intuía que eso iba a tener muy corta duración, y eso también le aceptaban los compañeros que habían ido a hablar con él. Pero la otra alternativa no estaba expuesta a menos interrogantes. Lo cierto fue que, después de un profundo análisis, Perón terminó aceptando el punto de vista del movimiento obrero, y fue así cómo nació la fórmula Framini - Anglada para la provincia de Buenos Aires.